Leyenda del Fantasma del Machángara

La leyenda del Fantasma del Machángara forma parte del imaginario popular quiteño, asociada a un antiguo molino ubicado a orillas del río Machángara.

Por Aguilar Jorge
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Historia

Apaga la luz, sube el volumen y escucha, prepárate para conocer  la leyenda del fantasma del Machángara, una de las más oscuras y olvidadas de la ciudad de Quito.

El primer molino de la ciudad, era un símbolo del progreso de los capitalinos. A la vez era una gran fuente de ingreso para su propietaria. La mujer con el tiempo se hizo millonaria y guardaba su dinero en un lugar secreto.  Después de muchos años, la señora murió, peo no pudo confesarse y tampoco reveló a nadie el misterio del dinero escondido.

Fantasma del Machangara

Como consecuencia de n o recibir los santos óleos, su alma no pudo descansar en paz. Se empezaron a escuchar extraños ruidos que salían del molino y de sus alrededores. Lo que aterrorizaba a los vecinos, era que los que pasaban por este lugar a la media noche; veían un bulto negro. La sombra subía por la tolva del molino y se sentaba en una piedra. Luego con una voz de ultratumba, lloraba y llamaba a los que pasaban por el lugar.

Nadie se atrevía a acercarse, todos intentaban escapar de la horrible aparición. Pero días después, todos ellos iban «secándose» hasta morir. Aquellos que no podían evitar pasar por este sitio a la media noche, miraban a otro lado, mientras, rezaban con devoción a todos sus santos.

Un joven muchacho, hijo del molinero, una noche tuvo que quedarse en el molino.
Jorge Aguilar

Las horas de la noche pasaban y el sueño se le hacía cada vez, más difícil de vencer. Además, el sonido de la piedra que giraba, parecía un arrullo para que se durmiera. Finalmente, el muchacho se durmió.

LA LEYENDA

Según le leyenda quiteña, el niño miró en sus sueños que el bulto negro se deslizaba hasta llegar a una roca. El alma en pena, con su horrorosa voz empezó a llamarle. Le dijo que quería hacerle rico, para que él y sus padres tengan todo lo que necesitaban. Pero antes debía hacer algo.

– ¿Y qué quiere que haga?, dijo el niño con mucho miedo, pero con decisión.

– Debes sacarme de este purgatorio, en donde me estoy quemando, por haber escondido mi dinero y no haber ayudado a nadie. Esta noche cuando me veas, no te asustes. Yo te voy a indicar una piedra, debes cavar en ese lugar con la ayuda de tu padre. Ahí encontrarás una caja llena de dinero. La mitad será para ti y tu familia. Con la otra mitad, debes mandar a construir una capilla en mi nombre y ayudar a los más necesitados. Pero debes entender, que si no haces lo que te digo, vas a secarte y morir, al igual que los otros que no han acudido a mi llamado.

AL DESPERTAR

Después de ese extraño sueño, el muchacho despertó asustado y conversó a su padre lo que el alma le había encomendado. Esa misma noche, los dos fueron al sitio, donde aparecía el fantasma. Esperaron, hasta que, de la bruma de la quebrada se pudo ver un bulto como una nube que fue junto a una  piedra abandonada. Desde ahí se pudo ver la mano huesuda del alma, que señalaba una roca.

Cuando el alma se esfumó y el padre y el hijo, se recuperaron un poco del susto, se pusieron a cavar. La tarea no fue fácil pues, la señora había enterrado muy bien su dinero. Al fin después de pasado un buen tiempo, pudieron encontrar un cajón grande que al abrir, estaba llena mucho dinero, joyas de oro y plata.

La familia del valiente muchacho, llegó a ser muy rica. Compraron una hacienda en el Valle de los Chillos y una hermosa casona en la ciudad. Además compraron la casa del río Machángara y con los años pusieron unas industrias textiles en Chimbacalle y claro, construyeron la capilla y ayudaron a todos los necesitados que pudieron.

FIN DE LA HISTORIA

La familia del valiente muchacho, llegó a ser muy rica. Compraron una hacienda en el Valle de los Chillos y una hermosa casona en la ciudad. Además compraron la casa del río Machángara y con los años pusieron unas industrias textiles en Chimbacalle y claro, construyeron la capilla y ayudaron a todos los necesitados que pudieron.

No se volvió a escuchar ningún ruido, ni se volvió a ver ningún fantasma. La leyenda quiteña, cuenta que el alma en pena de la señora avarienta, pudo descansar en paz, con la ayuda del valiente jovencito, que se hizo rico y vivió con lujo y comodidad… hasta que un día murió sin revelar el lugar donde escondió todo el dinero y el oro que logro hacer en vida….

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Bibliografía

  1. Ayala Mora, E. (2008). Nueva historia del Ecuador: Historia social y económica. Corporación Editora Nacional.
  2. Benítez, R. (2015). Leyendas y tradiciones de Quito. Quito: Editorial El Conejo.
  3. Borchart de Moreno, C. (1999). Quito: Patrimonio Cultural de la Humanidad. Quito: FONSAL.
  4. Crespo Toral, M. (2010). Molinos y ríos de Quito: Historia y memoria urbana. Archivo Histórico de la Ciudad.
  5. Gavilanes, M. (2007). Historias y leyendas de Quito antiguo. Quito: Libresa.
  6. Instituto Nacional de Patrimonio Cultural del Ecuador. (2014). Inventario del patrimonio cultural inmueble de Quito. Quito: INPC.
  7. Paz y Miño Cepeda, J. (2013). Relatos y leyendas urbanas del Quito de antaño. Quito: Editorial Abya-Yala.
  8. Robalino, C. (2004). Crónicas de la ciudad de San Francisco de Quito. Quito: Municipio del Distrito Metropolitano de Quito.

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1 Comentar

Buena leyenda

Ines Toapanta 12 de agosto de 2025 - 8:42 am

Buena leyenda, no la conocía, suban muchas más por favor

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